Tic tac; tic tac, tic tac
Todo comienza con una inhalación
El movimiento pendular: de la luz a la oscuridad; del cielo a la tierra.
¿Cuántas vidas caben en una sola vida? Entre el caos y el orden, andando, creando, amando, pero también sufriendo. Entre la sombra y la esencia, me despliego.
La alquimia del fuego, la calma del agua, la estructura de la tierra que se derrumba con el viento. Y mientras tanto, la vida.
Tic tac, tic tac, tic tac
A veces parece que contengo la respiración, cuando me pierdo en la ilusión y voy deprisa, tomo velocidad hasta darme cuenta que me estoy moviendo, cada vez más rápido, cada vez quiero más. ¿Por qué quiero más? Entre máscaras me pierdo, entre otros me encuentro; lo que veo afuera también está dentro. Y sigo corriendo, armo y desarmo sin parar, lo que un día creí ser, lo que quisiera ser, pero en verdad, quién soy?
Tic tac, tic tac, tic tac. El movimiento pendular, como en un espiral. Ahora de la oscuridad a la luz, de la tierra al cielo.
No soy mi cuerpo aunque lo habite con amor. No soy mi trabajo, ni mi nombre. No soy este personaje. Soy lo que observa cuando todo cae. Habito la profundidad de esta carne y me enciendo cuando veo el sol nacer, cuando contemplo la belleza de una flor o hundo los pies en la tierra. No soy nada de eso tampoco, pero soy todo a la vez.
Tic tac tic tac tic tac. Todo termina con una exhalación
Hasta que vuelva a empezar o hasta que pueda regresar a ese lugar donde el reloj se apague y el movimiento pendular marque la hora cero.
TIC TAC